jueves, 3 de junio de 2010

Cáncer de páncreas II


Prevención
La mejor forma de prevenir el cáncer de páncreas es evitar algunos factores de riesgo como fumar, una alimentación rica en carne y grasas y la exposición a ciertos productos químicos (pesticidas, colorantes y derivados del petróleo). Las personas recién diagnosticadas de cáncer de páncreas acostumbran a reaccionar mostrando un estado de shock y estrés. Estas reacciones pueden dificultar la relación entre el médico y el paciente. Por este motivo, es importante que el afectado emplee sistemas (anotaciones escritas o grabadas) para recordar las indicaciones del médico y -si lo cree necesario- todas las preguntas que quiera efectuar. Las distintas formas de enfrentarse a la enfermedad pueden consistir en:
Contar con el apoyo de grupos de ayuda. También es aconsejable que el paciente se ponga en contacto con alguna de las asociaciones dedicadas a asesorar y ayudar a las personas afectadas por este tipo de enfermedades.
Seguir una dieta equilibrada puede ayudar al paciente a sentirse mejor, a tener energías para enfrentarse al tratamiento y a sobrellevar la enfermedad lo mejor posible.
Estar inmerso en un entorno social (amigos y familiares) que ofrezca comprensión y soporte moral.


Tratamientos
Se emplean cuatro clases de tratamiento:
1. Cirugía . Puede emplearse cirugía para extraer el tumor. El médico puede extraer el cáncer por medio de alguna de las siguientes operaciones: Operación de Whipple , durante la cual se extrae la cabeza del páncreas, parte del intestino delgado y algunos de los tejidos que lo rodean. Se deja una porción suficiente del páncreas para que el órgano continúe produciendo jugos digestivos e insulina. Pancreatectomía total , mediante la que se extrae todo el páncreas, parte del intestino delgado, parte del estómago, el conducto biliar, la vesícula biliar, el bazo y la mayoría de los ganglios linfáticos de la región. Pancreatectomía distal , en la cual se extrae el cuerpo y la cola del páncreas. Si el cáncer se ha diseminado y no puede ser extraído, el médico puede operar con el fin de aliviar síntomas. Desvío biliar : Si el cáncer está bloqueando el intestino delgado y se acumula bilis en la vesícula biliar, el médico puede desviar todo el intestino delgado o parte de él. Durante esta operación, se corta la vesícula biliar o el conducto biliar y se une al intestino delgado. También pueden realizarse procedimientos de radiografía para instalar un catéter con el fin de drenar la bilis que se ha acumulado en el área. Mediante este procedimiento, el médico puede drenar el catéter por medio de un tubo externo o el catéter puede pasar alrededor del área bloqueada y drenar la bilis en el intestino delgado. Además, si el cáncer está bloqueando el flujo de alimentos del estómago, el estómago puede unirse directamente al intestino delgado para que el paciente pueda continuar comiendo normalmente.
2. Radioterapia. Consiste en utilizar radiaciones de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación puede proceder de una máquina (radioterapia externa), o de materiales que producen radiación (radioisótopos) introducidos a través de tubos plásticos delgados en el área donde se encuentran las células cancerosas (radioterapia interna).
3. Quimioterapia. La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. Puede tomarse por vía oral o administrarse por medio de una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia se considera un tratamiento sistémico, ya que el medicamento se introduce en el flujo sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede eliminar también células cancerosas que se hallen fuera del páncreas.
4. Terapia biológica. Este tipo de terapia trata de establecer las diferencias entre las células de tejido pancreático canceroso y normal, y luego tratar de que el cuerpo combata el cáncer. En ella se emplean materiales fabricados por el propio organismo o elaborados en un laboratorio para estimular, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad. Algunas terapias biológicas también se conocen como terapias modificadoras de la respuesta biológica o inmunoterapia. El tratamiento para el cáncer de páncreas depende tanto de la etapa en que se encuentre la enfermedad como de la edad y estado de salud general del paciente. El paciente puede seguir el tratamiento estándar, que en pacientes que participaron en estudios anteriores se mostró eficaz, u optar por participar en un ensayo clínico de los que están en curso, que están diseñados para encontrar mejores maneras de tratar a los pacientes con cáncer y se basan en la información más actualizada.

El cáncer de páncreas I


¿Qué es?
El páncreas desempeña un papel muy importante en el proceso digestivo, produciendo enzimas esenciales en la digestión de la comida. La otra función del páncreas, que puede describirse como "control del combustible", es la de producir insulina, que afecta a las personas con diabetes. Más del 95% de las células del páncreas son glándulas exocrinas, encargadas de producir jugo pancreático, que contiene enzimas que desintegran las grasas y las proteínas de la alimentación para que las sustancias nutritivas puedan ser absorbidas por el intestino delgado y utilizadas por el organismo para reparar tejidos o para favorecer el crecimiento.
Unos conductos denominados exocrinos llevan el jugo pancreático al conducto biliar común y, eventualmente, al intestino delgado. Sólo un pequeño porcentaje de las células del páncreas son glándulas endocrinas, dispuestas en pequeños grupos o cúmulos llamados islotes de Langerhans. Las células de los islotes liberan tres hormonas (insulina, glucagón y somatostatina) que hacen posible que el cuerpo metabolice (descomponga y digiera) la comida. También regulan el uso que el cuerpo hace de la glucosa, que es la fuente de energía para muchas de las actividades diarias de todas las células.
Cuando el páncreas funciona normalmente, la concentración de glucosa en sangre varía como respuesta a una extensa variedad de sucesos, situaciones de estrés o infecciones, pero permanece en sus límites normales.

Causas
Factor genético : Los cambios o mutaciones que se producen en el ADN de las personas indican que podrían ser éstos los responsables de que las células del páncreas se transformen en cancerosas. Por tanto, es posible que los cambios en el ADN heredados de una generación a otra aumenten el riesgo no sólo desarrollar este tipo de cáncer, sino incluso otros, ya que comportan la activación de oncogenes (cancerosos) o la desactivación de genes supresores de tumores.
Edad : El riesgo de padecer cáncer de colon aumenta a partir de los 50 años. La mayoría de los pacientes tienen entre 60 y 80 años en el momento de ser diagnosticados.
Sexo : La probabilidad de padecer esta enfermedad es un 30 por ciento más elevada en los hombres que en las mujeres.
Raza : Las personas de raza negra tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de páncreas que las personas de raza blanca o asiática.
Tabaco
Alimentación : una dieta rica en carne y grasas aumenta el riesgo, mientras que las frutas, verduras y alimentos que contienen fibra parecen tener un efecto protector.
El cáncer de páncreas es más común en personas que padecen diabetes .
La pancreatitis crónica o inflamación persistente del páncreas, también se asocia con el aumento del riesgo de desarrollar cáncer en este órgano, ante la evidencia de que algunas familias presentan cierta tendencia a sufrir pancreatitis crónica, que se cree que puede deberse a una mutación genética heredada. Así, este factor de riesgo enlaza con el primero, exponiendo la posibilidad de que el responsable sea el gen que se encarga de fabricar cierta enzima digestiva.
La exposición intensa a ciertos productos químicos (pesticidas, colorantes y sustancias químicas relacionadas con la gasolina) se consideran factores de riesgo laborales ante la posibilidad de desarrollar este cáncer.


Síntomas de Cáncer de páncreas
Más del 90% de los pacientes presentan generalmente los siguientes síntomas:
Dolor en la región superior o media del abdomen
Ictericia (piel amarillenta)
Pérdida de peso
Náuseas .
Otros síntomas que también pueden aparecer, según los casos son:
Pancreatitis aguda (inflamación del páncreas)
Diabetes mellitus
Debilidad
Diarrea
Espasmos

miércoles, 2 de junio de 2010

Cáncer de higado


¿Qué es el cáncer de hígado?


El cáncer de hígado es una enfermedad en la que las células del hígado se hacen anormales, crecen fuera de control y forman un tumor canceroso. Este tipo de cáncer se llama cáncer primario de hígado. El cáncer primario de hígado se llama también hepatoma maligno o carcinoma hepatocelular. Niños muy pequeños pueden desarrollar otra forma de cáncer de hígado que se conoce como hepatoblastoma.
El cáncer que se disemina al hígado desde otra parte del cuerpo (cáncer metastásico) no es lo mismo que el cáncer primario de hígado. Esta hoja informativa trata del cáncer primario de hígado en adultos. Para información sobre el hepatoblastoma o sobre cáncer que se ha diseminado al hígado desde otro sitio, contacte el Servicio de Información sobre el Cáncer (CIS) del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), al teléfono que se indica más adelante.



Factores de riesgo


El desarrollo de cáncer de hígado se cree que está relacionado con la infección del virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC). Los científicos piensan que del 10 al 20 por ciento de las personas infectadas con VHB desarrollarán cáncer de hígado. Se encuentra evidencia de infección con el virus de la hepatitis B en casi una cuarta parte de los estadounidenses que tienen cáncer de hígado. La relación exacta entre el VHC y el cáncer de hígado está siendo estudiada.
Los investigadores han encontrado que las personas con algunas otras enfermedades del hígado tienen una probabilidad más alta que el promedio de desarrollar cáncer primario de hígado. Por ejemplo, del 5 al 10 por ciento de las personas que tienen cirrosis de hígado (un trastorno progresivo que lleva a la cicatrización del hígado) eventualmente desarrollarán cáncer de hígado. Una investigación sugiere que los factores del estilo de vida, como el consumo de alcohol y la desnutrición, causan tanto cirrosis como cáncer de hígado.
Las aflatoxinas—un grupo de compuestos químicos producidos por un hongo que puede contaminar ciertos alimentos, como los cacahuates, el maíz, el grano y las semillas—son carcinógenas (agentes que causan cáncer) de cáncer de hígado.



Síntomas
El cáncer primario de hígado es difícil de detectar en una etapa temprana porque sus primeros síntomas son generalmente vagos. Como con otros tipos de cáncer, esta enfermedad puede causar una sensación general de poca salud. El cáncer de hígado puede llevar a una pérdida del apetito, pérdida de peso, fiebre, fatiga y debilidad.
Conforme crece el cáncer, se puede presentar dolor en la parte superior del abdomen en el lado derecho y se puede extender a la espalda y al hombro. Algunas personas pueden sentir una masa en la parte superior del abdomen. El cáncer de hígado puede también llevar a una inflamación del abdomen y a una sensación de llenura o abotagamiento. Algunas personas tienen episodios de fiebre y náuseas o desarrollan ictericia, una condición en la que la piel y lo blanco de los ojos se ponen amarillos y la orina se hace oscura.
Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden ser causados por cáncer primario o metastásico en el hígado, por un tumor benigno (no canceroso) en el hígado o por otras condiciones menos serias. Sólo un médico puede decir con seguridad.


Tratamiento
El cáncer de hígado es difícil de controlar a menos que el cáncer se encuentre cuando es muy pequeño. Sin embargo, el tratamiento puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. El tratamiento depende del estadio (etapa o extensión) de la enfermedad, de la condición del hígado y de la edad y salud en general del paciente. El médico puede recomendar la cirugía, la quimioterapia (tratamiento con fármacos anticancerosos), la radioterapia (tratamiento con rayos de alta energía), la terapia biológica (tratamiento que usa substancias que ayudan al cuerpo a combatir el cáncer) o una combinación de estos métodos de tratamiento.

Cáncer de colon II


Prevención

La investigación en este campo ha demostrado que algunos tipos de cáncer de colon se originan a partir de pólipos (pequeños bultos benignos). La detección precoz y extracción de estos pólipos puede ayudar a prevenir la aparición de la enfermedad. Una de las causas de la aparición de cáncer de colon es la predisposición genética debida a alteraciones en algunos genes por lo tanto, los individuos con familiares que son o han sido afectados por la enfermedad deben acudir a exámenes médicos periódicamente. Algunos hábitos poco saludables también podrían ser la causa de la aparición de la enfermedad, de manera que seguir los siguientes consejos puede resultar muy beneficioso:
No abusar del alcohol ni el tabaco.
Controlar la obesidad.Se debe evitar el sobrepeso y el exceso de calorías en la dieta.
Mantener una actividad física adecuada a la edad.
Realizar ejercicio físico de manera regular.
En cuanto a la alimentación, seguir una dieta equilibrada constituye un importante factor preventivo. Es aconsejable, por tanto, seguir las siguientes recomendaciones:
No abusar de comidas ricas en grasas.
Disminuir el consumo de grasas de manera que no superen el 20% del total de calorías de la dieta.
Consumir preferentemente grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas (aceite de pescado).
Disminuir el consumo de carnes rojas.
Aumentar el consumo de pescado y pollo.
Incorporar a la dieta alimentos ricos en fibra. Tomar una cantidad de fibra de al menos 25 gramos diarios, en forma de cereales y pan integral.
Aumentar la ingesta de frutas y verduras. Consumir cantidades óptimas de frutas y vegetales, especialmente del género Brassica (coliflor, coles de Bruselas, bróculi), así como de legumbres.


Tratamientos

Entre los tratamientos que se siguen comúnmente están: la cirugía o extirpación de la zona afectada, la radioterapia o aplicación de rayos de alta energía con la finalidad de destruir las células malignas, la quimioterapia o administración de fármacos que destruyen las células cancerosas y la inmunoterapia o estimulación del propio sistema defensivo del paciente para que sea éste el que elimine las células dañinas. Aunque estos tratamientos no deberían acarrear graves trastornos, ninguno de ellos está exento de efectos secundarios, que pueden ser más o menos graves según el paciente.
Cirugía: Mediante una operación en quirófano, se extrae la parte afectada por el cáncer. Se practica en todas las etapas de extensión de la enfermedad, pero cuando se trata de tumores en fase inicial se puede extraer un pólipo mediante el colonoscopio para examinarlo. Según los resultados, se extirpará el cáncer y una parte circundante de tejido sano, y luego se limpian los ganglios de la zona. Otra posibilidad es realizar una apertura desde el colon hacia el exterior (colostomía), en cuyo caso la persona tendrá que usar una bolsa especial de uso externo donde se recogerán las heces. La colostomía puede ser transitoria o permanente.
Radioterapia. Consiste en aplicar rayos de alta energía sobre la zona afectada, con el fin de destruir las células cancerosas. Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía (para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía (para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).
Quimioterapia. Consiste en la administración de fármacos que destruyen las células cancerosas. Se realiza insertando un tubo en una vena (catéter), e inyectando los fármacos a través de un sistema de bombeo. Suele administrarse tras la operación quirúrgica.
Inmunoterapia. Consiste en estimular o restaurar las propias defensas inmunitarias del organismo. Para ello se emplean productos naturales o fabricados en el laboratorio.

Cáncer de colon I


¿Qué es?

El cáncer de colon es una enfermedad en la que las células malignas se localizan en la porción intermedia y más larga del intestino grueso. Es un tipo de cáncer bastante común en muchos países, pero también resulta fácil de detectar, tiene un alto grado de curación y tarda mucho en desarrollarse. El colon, junto con el recto (porción final del intestino grueso), es el lugar donde se almacenan las heces antes de ser expulsadas al exterior a través del ano. Al encargarse de esta labor, acumula sustancias de desecho, por lo que es un lugar propicio para la aparición de un cáncer. Por eso es importante reducir el tiempo de acumulación al mínimo, adoptando una dieta equilibrada que facilite el tránsito intestinal al máximo.

Causas


Edad. La mayor parte de los casos de cáncer de colon se presenta en pacientes mayores de 50 años.
Dieta. El cáncer de colon parece estar asociado a dietas ricas en grasas y pobres en fibra. En este sentido, actualmente se están llevando a cabo numerosas investigaciones.
Herencia. En el cáncer de colon desempeña un importante papel la herencia familiar, ya que existe la posibilidad de que se transmita hereditariamente y predisponga a la persona a sufrir la enfermedad. Sin embargo, esto puede detectarse y el cáncer tratarse de manera precoz.
Historial médico. Se ha demostrado que quienes tienen una mayor predisposición a padecer esta enfermedad son las personas que tienen o han tenido: pólipos (crecimiento benigno) de colon o recto; Colitis ulcerosa (inflamación o ulceración del colon); Cáncer como mama, útero u ovario.
Parientes que también han sufrido de cáncer de colon.
Estilo de vida. Existen ciertos factores que dependen del estilo de vida y que predisponen a la aparición del cáncer de colon, como, por ejemplo, la obesidad, la vida sedentaria y el tabaquismo.


Síntomas

El cáncer de colon tiene una larga evolución. Empieza con la formación de un pólipo (bulto que se forma junto a alguna membrana corporal) de carácter benigno. Las molestias más frecuentes aparecen en la fase avanzada de la enfermedad y pueden ser las siguientes:
Cambios en los ritmos intestinales.
Diarrea o sensación de tener el vientre lleno.
Estreñimiento.
Sangre en las heces.
Cambios en la consistencia de las heces.
Dolor o molestia abdominal.
Pérdida de peso sin causa aparente.
Pérdida del apetito.
Cansancio constante.
Vómitos.

Cáncer de utero II


Prevención

Existen dos vacunas que previenen el cáncer de cuello de útero así como otras enfermedades causadas por el virus del papiloma humano (VPH).
La primera, Gardasil, del laboratorio Sanofi Pasteur MSD, fue comercializada en España en el año 2007, y la segunda, Cervarix, de GlaxoSmithKline (GSK), está en las farmacias desde principios de 2008.
Gardasil previene la aparición de displasias cervicales de alto grado, carcinomas cervicales, lesiones displásicas vulvares y vaginales de alto grado y verrugas genitales causadas por los tipos de VPH 6, 11, 16 y 18. Estos dos últimos tipos de VPH causan el 70 por ciento de las muertes por este tumor. Esta vacuna se dirige a niñas y mujeres de entre 9 y 26 años, siendo cien por cien eficaz en aquellas que no hayan mantenido relaciones sexuales y que, por lo tanto, no hayan estado expuestas al virus. La Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) estableció que su uso estaba contraindicado en el caso de pacientes con síndrome coronario agudo, como angina u otros tipos de infarto de miocardio. Tampoco está recomendado en personas con enfermedad cardiaca isquémica y/o enfermedad periférica arterial, y su combinación con insulina debe darse sólo en casos excepcionales. Se compone de tres inyecciones.
Cervarix, está igualmente indicada para la prevención de las lesiones premalignas del cuello de útero y del cáncer de cérvix, relacionados causalmente con los tipos 16 y 18 de VPH y ofrece además protección cruzada frente a los tipos 31, 33 y 45. Induce niveles de anticuerpos en un orden de magnitud mayor que los encontrados tras una infección natural en mujeres de hasta 55 años, aunque el nivel de anticuerpos en sangre es mayor en los intervalos de edad de entre 10 y 14 años. Entre sus particularidades, presenta un innovador sistema adyuvante AS04, que confiere gran potencia y duración a la inmunización. De hecho, es la única que ha demostrado que los anticuerpos presentes en la sangre pasan de forma eficaz también al cuello del útero. Consta, al igual que Gardasil, de tres dosis, adquiridas en la farmacia.


Tratamientos

El tratamiento depende del estadio en que se encuentre el cáncer. Si el cáncer está confinado a la capa más externa del cérvix (carcinoma in situ), a menudo se puede eliminar el cáncer por completo extrayendo parte del cérvix con un bisturí o mediante escisión electroquirúrgica. Este tratamiento tiene la ventaja de no alterar la capacidad de tener hijos. Pero ya que es posible que el cáncer recidive, los médicos aconsejan que las mujeres se realicen revisiones y Pap cada 3 meses durante el primer año y cada 6 meses a partir de este momento. Si una mujer tiene un carcinoma in situ y no desea tener hijos, es recomendable la extirpación del útero (histerectomía).
Si el cáncer está en un estadio más avanzado, es necesario realizar una histerectomía más una extracción de estructuras adyacentes (histerectomía radical) y de ganglios linfáticos. Los ovarios, si son normales y funcionan correctamente, no se extirpan cuando las mujeres son jóvenes. La radioterapia también es muy efectiva para el tratamiento del cáncer cervical avanzado que no se ha extendido más allá de la región pélvica. A pesar de que causa pocos o ningún problema inmediato, puede provocar irritación en el recto y la vagina. Las lesiones en la vejiga y el recto pueden producirse incluso tiempo después, y los ovarios, en general, dejan de funcionar.
Cuando el cáncer se ha extendido más allá de la pelvis, a veces se debe recurrir a la quimioterapia. Sin embargo, sólo es eficaz en el 25 al 30 por ciento de los casos tratados y los efectos habitualmente son temporales.

Cáncer de utero I


¿Qué es?


El cérvix es la parte inferior del útero o matriz y se conoce comúnmente como cuello de la matriz. El cérvix tiene un papel muy importante en el mantenimiento de un embarazo normal. El cáncer de cérvix constituye el 6 por ciento de los tumores malignos en mujeres, el segundo más frecuente entre todas las mujeres y el más frecuente entre las mujeres más jóvenes. En general afecta a mujeres entre 35 y 55 años. Este tipo de cáncer puede estar ocasionado por un virus (el papilomavirus humano) que se contagia a través de las relaciones sexuales.


Causas


Existen algunos factores que se han relacionado con la incidencia del cáncer de cérvix. El factor de riesgo más importante en el desarrollo de lesiones premalignas (CIN) o cáncer de cérvix es la infección por papilomavirus, especialmente los tipos 16 y 18. Otros factores son:
El consumo de tabaco.
La promiscuidad sexual.
Edad precoz de inicio de relaciones sexuales.
Número de hijos elevado.
Bajo nivel socioeconómico.
Menopausia después de los 52 años.
Diabetes.
Elevada presión arterial.
Exposición a elevados niveles de estrógenos.
Por ello, se recomienda habitualmente la realización del test de Papanicolaou cuando la mujer comienza a mantener relaciones sexuales, de manera anual en mujeres de alto riesgo y en mujeres de bajo riesgo, después de 2-3 revisiones normales, se pueden realizar cada 3 años.


Síntomas


Los programas de detección precoz permiten diagnosticarlo en mujeres asintomáticas. Habitualmente el primer síntoma de cáncer de cérvix es el sangrado postcoital o entre dos menstruaciones. También puede ir acompañado de un aumento en las secreciones vaginales, que se hacen malolientes.
Es posible que la mujer no tenga ningún dolor ni síntoma hasta las últimas fases de la enfermedad, pero las Pap realizadas sistemáticamente pueden detectar el cáncer cervical de forma precoz. El cáncer cervical comienza con cambios lentos y progresivos en las células normales y tarda varios años en desarrollarse. Estos cambios progresivos se observan al microscopio colocando las células extraídas mediante la técnica Pap sobre un portaobjetos. Los patólogos han descrito estos cambios en distintos estadios que van desde la normalidad hasta el cáncer invasivo.